¿Es el ser humano inmune a la selección natural?  La colonización espacial.

Este es el tercer artículo en el que hablo sobre si el ser humano sigue sujeto a la selección natural. Después de hablar sobre los mecanismos y sobre si hemos llegado a una aparente estabilidad en nuestra evolución, he dejado para el final hablar sobre la frontera que si algún día se cruza, sí nos conducirá a un proceso que conducirá a la aparición de nuevas especies a partir del homo sapiens: la expansión por la galaxia.

¿Y por qué? Hay dos motivos principales. En primer lugar el aislamiento, el viaje por el universo tiene un límite de velocidad, la velocidad de la luz, un límite que todo nuestro conocimiento actual y lo que observamos del universo nos indica que es imposible superar, incluso acercarnos a esa velocidad supone un desafío casi imposible por la energía necesaria. Así que debemos asumir que, si queremos llegar a otros sistemas solares, el viaje requerirá seguramente cientos de años, como mínimo, y eso esperando que se desarrollen sistemas de propulsión mucho mejores que los actuales.

                Pero consideremos que sí, que el ser humano alcanza un nivel tecnológico tal que se pueden enviar colonos a otros sistemas solares, alcanzando velocidades cercanas a la de la luz, y esto es mucho suponer, pero vamos a aceptarlo. El sistema solar más cercado, Alpha Centauri, está a 4,3 años luz pero no todos los sistemas tienen un planeta en el que podamos vivir. Quizás un planeta que pueda ser colonizado se encuentre en un sistema solar a 30 años luz, a 100 o incluso más, y entonces el viaje podría llevar incluso siglos. El tiempo relativo en la nave será inferior al percibido en la Tierra, sin embargo sólo con velocidades muy próximas a las de la luz se reduciría lo suficiente para que los colonos percibieran un tiempo lo suficientemente corto para que el viaje fuera una cuestión de pocos años. Pero alcanzar esas velocidades es algo bastante inviable, así que sólo hay dos soluciones: la hivernación o estado criogénico, si se aprendiera cómo hacerlo, o las naves generacionales. No entraré en las especulaciones de cómo llegar y los problemas que eso puede tener en cada caso, imaginemos simplemente que la nave ha llegado a su destino, pongamos a sólo 50 años luz de la Tierra. Enviar el mensaje de que han llegado tardará 50 años en llegar a la Tierra y la respuesta no se recibirá hasta otros 50 años más. Lo importante para lo que estoy comentando, es que esos colonos serían una población aislada de la original, y teniendo en cuenta lo que debe costar construir una nave y proporcionar la energía necesaria para el viaje, parece improbable pensar en un flujo periódico de personas entre la colonia y la Tierra. En ese caso la colonia se desarrollará de forma independiente, y lo hará en un mundo nuevo, con condiciones que necesariamente tienen que ser diferentes a las de la Tierra, aunque se parezcan: será diferente la gravedad, la radiación que llega de la estrella, las proporciones de gases en la atmósfera, el clima y un largo etcétera.

Son demasiadas diferencias, necesariamente habrá algunos individuos que toleren mejor las condiciones del nuevo mundo y otros lo llevarán peor e incluso morirán; además, esas condiciones diferentes afectarán a nuestro propio desarrollo y la de los niños que nazcan en el nuevo planeta. Inevitablemente, con el paso de los siglos, la población evolucionará moldeada por la selección natural de forma que se adapte mejor al nuevo planeta. Ya hemos comentado los cambios en pigmentación que se han producido en la evolución del homo sapiens al ocupar latitudes menos tropicales, es muy posible que la pigmentación cambie para adaptarse a la radiación que llegue al planeta. Aunque la gravedad no sea muy diferente, tendrá un efecto sobre el desarrollo de huesos y músculos, mayor cuanta mayor sea la diferencia respecto a la gravedad en la Tierra. Una gravedad significativamente más baja implica también un planeta más pequeño con menor capacidad de mantener una atmósfera densa, por ejemplo. Luego está justamente la composición de la atmósfera, ya que es muy difícil que sea como en la Tierra. Sabemos que algunas poblaciones originales de regiones de alta montaña (como son los andinos, los sherpas, tibetanos y tierras altas de Etiopía, presentan cambios genéticos relacionados con la adaptación a condiciones de niveles bajos en oxígeno. También podrían haber ciertos gases de la atmósfera que tuvieran algún efecto negativo en la salud a largo plazo y entonces habría una selección para aquellos individuos que acaben adquiriendo mecanismos para tolerar mejor estos gases. Y lo mismo pasaría con el agua o los alimentos cultivados en el planeta si hay algo que pueda acumularse y afectar a la salud al ingerirlos. La cantidad de condiciones que se pueden considerar es enorme y todas ellas actuarán como factores selectivos. Además, las dificultades inherentes a una colonización, pueden provocar algún evento en el que parte de la población muera, lo que reducirá la varibilidad genética y creará cuellos de botella. Con el paso del tiempo, y si se superan todos los obstáculos, se habrán acumulado tantos cambios a nivel genético que llegaremos a la situación en la que sea una especie diferente al homo sapiens, tan diferente que ya no será posible un cruce que de lugar a una descendencia viable.

                Si consideramos que lo normal sería que haya varias misiones hacia sistemas solares diferentes, podemos imaginar una situación en la que nuestra especie se haya expandido por el universo pero también se haya producido una especiación, y entonces tengamos especies diferentes en cada sistema solar, aunque todas tengan su origen en la Tierra, en el homo sapiens. Por supuesto, podríamos hablar sobre las posibilidades de diferencias sociales, de idioma, etc., pero yo sólo quiero centrarme en las cuestiones biológicas. Por ejemplo, en los procesos de especiación suelen observarse reorganizaciones cromosómicas, muchas veces favorecidas por cuellos de botella pero también por procesos selectivos o simplemente por azar y que acaban imponiéndose en la población. Se refleja en que cada especie de nuestro planeta tiene un genoma característico, diferente en tamaño y/o número de cromosomas, y es uno de los factores que impide la viabilidad de los descendientes de los cruces. Esto siginifica que lo más probable es que en cada una de estas nuevas especies homo, el número de cromosomas (y su tamaño) sea diferente al nuestro actual. Aunque sea especulativo, incluso nuestros sentidos podrían ser diferentes, ya que según las condiciones de cada planeta, el sonido puede transmitirse de forma diferente, o el rango de radiación electromagnética ser diferente también, quizás eso promueva que si algún individuo adquiere capacidad de percibir una longitud de onda diferente o un rango de sonidos diferente, tenga cierta ventaja que le haga sobrevivir mejor a las condiciones del planeta y entonces pasará esas características a su descendencia. En la Tierra ya hay especies que son capaces de percivir el ultravioleta o los infrarrojos, longitudes de onda que nuestros ojos no perciben. Todo ello podría conducir a una galaxia con especies inteligentes bien diferentes pero que tendrían un origen común.

                ¿Se podría evitar este proceso de especiación? Sólo existe una manera, mantener un flujo génico suficiente para impedirlo. Para ello, tendrían que poderse establecer viajes periódicos entre las colonias. Ahora mismo, pensaría que es improbable por los requerimientos de materiales y energía. Si una nave saliera de la Tierra cada 50 años (o incluso cada 100 años) para trasladar un nuevo grupo de colonos a cada sistema solar, y que ese misma nave hiciera el camino de regreso con personas de esas colonias que quisieran viajar a la Tierra (serían personas que habiendo nacido en la colonia, quieran hacer el viaje hacia el planeta original). Ese flujo de individuos entre las diferentes colonias y la Tierra podría evitar el proceso de especiación. Sin embargo, eso implicaría que todas las colonias y la Tierra estuvieran en perfecta coordinación y con intereses comunes, a pesar de una comunicación con retrasos de decenas de años y con viajes de mucho más tiempo. Ahora mismo, ni siquiera en la Tierra tenemos una coordinación de todas las naciones alrededor de unos objetivos comunes y con respeto mutuo… con esa experiencia, lo más probable es que cada colonia adquiera identidad propia y acaben por aparecer conflictos o rechazo a la llegada de nuevos colonos. Y aún en el mejor de los casos, cualquier catástrofe o la limitación de los recursos que puedan usarse para los viajes, pueden dar lugar a que las colonias acaben por quedar aisladas de todas formas.

Lo más probable, si conseguimos llegar al momento en el que nos expandamos por la galaxia colonizando otros sistemas solares, es que el homo sapiens entre en un proceso de especiación que dé lugar a nuevas especies. Será sin duda una época interesante, si al menos se mantiene una comunicación entre las colonias para el intercambio de información, aunque sea en diferido, ya que los antropólogos y los biólogos tendrán una cantidad enorme de valiosa información sobre dicha evolución, y no sólo del homo sapiens, también de las bacterias, hongos, plantas y animales que hayan llevado a cada planeta.

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